miércoles, 20 de enero de 2010

Destrezas

Dos destrezas envidio a las nuevas generaciones que pululan nuestro país: la habilidad de usar los aparatos electrónicos sin necesidad de leer manuales de instrucción, y el don de entender cada una de las palabras en las canciones, películas y programas de televisión en el idioma inglés.

Confieso que me tomó dos años tener las agallas de pedirle a otro ser humano más talentoso que yo en esos oficios el programar mi Ipod. Por dos años estuvieron muertos de la risa, tanto el aparato como el medio mangó, quien cedió ante mis reclamos de que quería uno como regalo de cumpleaños y se sonrió al dármelo pues sabía que, a pesar del desespero y la insistencia en tener uno, tomaría par de años domesticar el aparato.

A uno de los chicos tuve que amenazarlo sin cena una semana si no accedía a enseñarme cómo usar el Power Point. Ni hablar las veces que el DVD, el estéreo, el teléfono celular o la impresora se confabulan para hacerme la vida un poco más difícil y divertida dejando de funcionar o hacerlo incorrectamente. Trago mi maltrecho orgullo y suplico a uno de los chicos que me ilumine, ilustre o humille, confesando que su madre se las sabe casi, casi todas. Cuando tengo que textear un mensaje en el teléfono celular, me aseguro tener a la chica cerca pues escribe 13 mensajes en lo que yo redacto uno.

A pesar de ser bilingüe, y gozar del privilegio de ejercer el periodismo y el oficio de escritora, tanto en el español como en el inglés, todavía no entiendo el 90 por ciento de las palabras en las canciones en inglés. Hasta hace poco vivía feliz y contenta cantando Jey, You de los Beatles hasta que alguien me aclaró que es Hey, Jude. (Antes de Jey You tuve la etapa de Jey Jew) Me sonrojo al confesar que por mucho tiempo entoné la canción Yellow Submarine, también de los Beatles, como Jello submachine. Confieso que me preguntaba cómo rayos alguien había creado una metralleta con gelatina Jello pero no me atreví preguntar para que no cuestionaran mi patriotismo.

Igual me pasó con la contagiosa melodía de Barry Manilow, Mandy, la que dedicaba a Manny mientras en secreto admiraba a Manilow por su apertura en las cosas del amor. Abba continua siendo uno de mis grupos favoritos porque puedo repetir la misma frase mientras canto y nadie se entera que apenas sé frases claves como Chiquitita (mi favorita), Dancing queen, Mama Mía, Money, Money, Honey, Honey y the whiner eats atol.

Los chicos, sin embargo, se aprenden una canción de una oída y a la perfección sin hacer su propia interpretación. Para que no lo vuelva loco, los chicos insisten en ponerme los subtítulos en inglés en las películas y series de televisión que vemos juntos para no tener que pausar el video para aclarar qué rayos mascullan los doctores House, Derek y Meredith, el presidente Bartlett, Robin Williams, Meril Streep y Robert Redford.

Hasta frente a una pantalla de cine no puedo resistir la tentación de, una que otra vez, mirar a los subtítulos en español que tanto detesto para cerciorarme que el protagonista no dijo I spice juice with old fart cuando en realidad quiso decir I despise you with all my heart.

2 comentarios:

  1. Estoy segura que no es tan exagerado como pones pero hace muchisimo tiempo que Wanda y yo ponemos los subtitulos tambien. Yo todavia soy de manuales pero el problema es que ahora hay que ir al internet a buscarlos! Forget it! Estoy empezando a "bregar" como ellos, aprieto aqui, veo que pasa aprieto alla o llamo y pregunto a Sofia. Besos, Anita

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  2. Ja! Ja! Entonces ni se te ocurra competir con Ken Lee:

    http://www.youtube.com/watch?v=FQt-h753jHI

    Adriana

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